(18-mayo-2007) El Trinadero. ¡Te damos el alma Sevilla!



Informa:
Chema Cejudo

Mi Sevilla campeón me tiene tan contento últimamente que no puedo evitar que un vértigo me recorra el cuerpo a veces. Un vértigo de alegría y emociones, aunque con un punto de sombra y dudas...Dudas no ya por el posible futuro que se avecine, que eso forma parte de lo humano y razonable, sino porque al confrontar dos equipos españoles el pasado miércoles pode comprobar cómo cuando en España se la juegan clubes de cualquier parte frente a catalanes y madrileños siempre toca la peor parte a los primeros frente a los segundos.

Y me explico. El último trofeo conseguido por Sevilla, el del pasado miércoles noche en Handemp Park de Glasgow frente al Español de Barcelona, escuchando a la práctica totalidad de los periodistas nacionales (lo del plumero no es que se les vea, es que eclipsa la realidad) daba la impresión de que el club hispalense no hacía méritos frente a su rival (hasta el Mono Burgos en Radio Nacional lo reiteró), a pesar de que vimos una y otra vez las múltiples ocasiones de gol creadas, o la calidad y ritmo de ambos.

¡Qué lejos la euforia desatada en la final del año pasado con adhesiones sin quebranto!. Comprendo que no es lo mismo cuando disputan dos clubes nacionales, pero de ahí a magnificar las posibilidades de los españolistas cuando todos vimos el choque media un abismo. Los sevillistas hubiésemos preferido un gesto contemporizador parecido al del príncipe al declinar alzar la copa por respeto (comprensible) al Español y su afición; una afición que como la sevillista fue ejemplar en su comportamiento.

Lo pasamos porque ha sido un nuevo reto revalidado por este Sevilla F.C. que tanto queremos, y su disputa un remolino de emociones que para mí estalló nada más sonar el pitido final del enlutado como una fuente salada en mis ojos de alegría y rabia, de ahogo en la voz. Tengo que reconocer que lo dí todo por perdido tras el empate del español en la prórroga. No creo en la suerte, aunque obviamente la buena estrella de Palop nos iluminó a todos esta vez para sortear el trance; lo mío va más por el camino del esfuerzo, la constancia y el trabajo.

Los sevillistas ya nos estamos acostumbrando a estas conquistas deportivas tras décadas de pertinaz sequía; nuestras celebraciones forman parte ya de un clásico en Sevilla y otros muchos pueblos de la geografía sevillana y andaluza. Unas celebraciones con las que hace años ni soñabamos y hoy son ejemplo en España y resto del mundo por su alegría sin ira, su elegancia y buena organización, incluso cuando se improvisan.

Mairena del Alcor, mi pueblo, no evitó sumarse a la fiesta: bocinas, cohetes, concentraciones y alegría en la ya habitual plaza de las Flores con su estatua (la “Carmen” de Jesús Gavira, como la llamamos algunos) envuelta en emblemas del Sevilla. Luego, más tarde, para muchos viaje a Sevilla a la puerta de Jerez y al Pizjuán. Y todavía seguimos en la brecha con nuevos encuentros y esas dos competiciones abiertas. Por eso, tras los fastos, toca de nuevo a los jugadores descansar y prepararse para lo que se avecina, a los técnicos a planificar, y a los sevillistas animar, sufrir e ilusionarnos porque nadie nos va a dar nada, sólo nuestro amor a los colores rojo y blanco y a esa entidad señera y más que centenaria de esta provincia.

Y a partir de hoy, un nuevo nombre se añade a la nómina de mitos del Sevilla, SAN ANDRÉS PALOP EL GRANDE. Para él, para todos los sevillistas, y para los que se alegraron de este triunfo sin serlo va mi más fuerte abrazo. ¡VIVA EL SEVILLA FC!