(8 Sept 2004) El campeón del mundo y de Europa, a por el oro de Atenas

Informa: ABC de Sevilla

Una vez concluidos los Juegos Olímpicos para deportistas profesionales y de elite, coparán las pistas de los estadios y las instalaciones de la villa olímpica los deportistas paralímpicos. Entre ellos, la selección española cuenta con varios puntales, entre los que se encuentra Antonio García Martínez, un sevillano natural de Mairena del Alcor que es el vigente campeón europeo y del mundo de ciclismo en la modalidad de contrarreloj, su especialidad. También Antonio es campeón de España, pero esto ya casi es una rutina para él, pues tiene 36 oros en las distintas modalidades en bicicleta desde 1994.


Foto de Archivo

Antonio nació con poliomielitis -lesión muscular que le produjo la atrofia de una pierna-, pero desde muy pequeño creció viendo la bicicleta ya que su hermano fue ciclista profesional, por lo que nunca se resignó a no poder competir. «La bici es una tradición familiar; empecé compitiendo con gente normal, hasta que un día recibí la llamada del Comité Paralímpico». Comenzó su competición como corredor semiprofesional en 1994 y desde entonces ha acumulado incontables trofeos y galardones, hasta el punto de conseguir proclamarse campeón del mundo en Alemania en el año 2002 y adueñarse del Campeonato de Europa celebrado en Praga.

Otro mérito que se puede añadir al alcoreño es su edad, ya que no es usual encontrarse a deportistas de su edad en las pistas. Cuarenta y ocho años son los que contemplan a este sevillano, que va a por el oro a Atenas: «He aplazado mi retirada para conseguir ser campeón olímpico. Mi caso es un poco especial, pues yo llegué un poco tarde y medité retirarme, pero llegó el Campeonato del Mundo y después todo han sido buenos resultados, por lo que lo único que me queda por ganar en unas Olimpiadas; en Atlanta quedé séptimo y en Sydney no fui convocado. Ahora quiero el oro y sé que puedo conseguirlo». Para proclamarse campeón en los Juegos, tendrá que competir con ciclistas de veintiséis y veintinueve años, aunque Antonio ha demostrado que la edad no es lo más importante. En Atenas, competirá en las modalidades de contrarreloj individual y fondo en carretera y, en pista, en persecución, kilómetro y por equipos. Parece difícil que en alguna de ellas no consiga alcanzar su sueño de campeón olímpico.

El profesionalismo, aún lejos

Como en cualquier oficio, todo no es color de rosa, pues Antonio reconoce conocer «a pocos compañeros que coman de esto; a mí siempre me cuesta el dinero». Y es que la política del Comité Paralímpico respecto a las becas es muy especial, ya que, según comenta el sevillano, «si ganas una medalla en cualquier campeonato, te dan una beca de tres mil euros, que te ayuda algo. Pero si ganas en unas Olimpiadas, no recibes ni un euro. Si quieren darle importancia a esto, es por ahí por donde deben empezar, pues yo me entreno en mis ratos libres, el día que puedo hago ochenta kilómetros y los domingos doscientos. Si no tuviera que trabajar, seguro que me entrenaría más y daría mejor rendimiento», concluyó.

El eterno dopaje

Después de los escandalosos casos de dopaje que han salpicado los recién terminados Juegos de Atenas, los controles que debe pasar todo deportista es un tema a debate. Si se piensa que por ser disminuidos físicos o psíquicos se les permite algún tipo de laxitud en los tratamientos o productos que pueden usar a los deportistas que acudirán a los Juegos Paralímpicos, Antonio García descubre la realidad: «A nosotros nos hacen los mismos controles que a los deportistas profesionales y de elite. Yo ya he pasado uno este año y ahora antes de ir a Atenas pasaré otro, pero será por sorpresa. La lista es la misma para los profesionales que para nosotros».

Según comenta el ciclista alcoreño, «yo soy el primero que dice que los tramposos en el deporte están de más, pero creo que el ciclismo está especialmente perseguido y que se mira con lupa. Hay casos que han dado positivo sin tener culpa y hay casos de dopaje sin descubrirse. Lo que hay que hacer es poner más medios al alcance de los deportistas y dejar de buscarle los tres pies al gato». Y continúa: «Si tomas algún tratamiento especial, lo debes notificar; pero desde el escándalo con el Festina en el Tour, todos los ciclistas estamos perseguidos y mirados con lupa, y siempre bajo la sombra de la sospecha, mientras que en el fútbol por ejemplo pasan poquísimos controles; eso no es justo. Además, muchas veces se extralimita el tema, cosa que no es positiva para nadie».