LAS BRIGADAS INTERNACIONALES
José Manuel Navarro Domínguez
Licenciado en Geografía e Historia
Diciembre 2002
Los componentes de las B.I. fueron voluntarios de muy variadas ideologías que abarcaban un amplio espectro político que iba desde los liberales y demócratas de centro derecha, republicanos de izquierdas, socialistas y marxistas, hasta los comunistas de extrema izquierda. Muchos, sin una clara posición ideológica, se definían únicamente como "antifascistas" . Muchos brigadistas hubieron de cruzar la frontera de forma clandestina para llegar a España, otros, tras pasar meses en la cárcel , no lo conseguirían y algunos fueron encarcelados a su regreso a su patria. Acuden a España a luchar contra la implantación de un estado fascista totalitario como se había implantado ya en Italia y Alemania y terminó por establecerse, tras la Guerra Civil, en España. Apoyaban con su esfuerzo a un gobierno republicano legítimamente constituido con el voto democrático, a luchar contra el golpe de estado del ejército.
Las B.I. fueron organizadas en el otoño de 1936 por iniciativa del Comintern (III Internacional, que agrupaba a los partidos comunistas) y fueron reclutadas por los sindicatos y partidos de izquierdas de Europa y América del Norte. Actuaron sin el apoyo de sus gobiernos respectivos (la legislación prohibía alistarse a sus ciudadanos en ejércitos extranjeros), que se definían en general como "no intervinientes" en el conflicto español. Aunque, en realidad, los primeros combatientes extranjeros en la Guerra Civil fueron los atletas llegados a Barcelona en 1936 para participar en la Olimpiada de los Trabajadores organizada en oposición a los Juego Olímpicos de Berlín utilizados por Hitler como escaparate del nazismo.
Contrariamente a lo que se ha dicho en ocasiones las B.I., aunque respondiesen a la llamada de la Comintern (III Internacional comunista) dirigida por el partido comunista de la URSS, no fueron reclutados ni dirigidos por Stalin. En la década de los 30 los partidos comunistas de Europa, no disponían, ni por asomo, de la fuerza y capacidad necesarias para extender el sistema totalitario marxista en Europa, como demuestra el estrepitoso fracaso de los numerosos intentos revolucionarios ocurridos en Europa entre las dos guerras mundiales. La mayor parte de los obreros europeos votaban a partidos socialistas y republicanos de izquierdas. En España muchos eran anarquistas y otros ni siquiera tenían una ideología definida. Los comunistas eran minoritarios en todos los países. La estrategia stalinista de la década de los 30, tenía como objetivo la creación de un "frente democrático antifascista" en Europa buscando la alianza con los partidos de centro, e incluso de derechas, para frenar el avance del fascismo. en esta línea hemos de interpretar la creación de los "frentes populares" en España y Francia y la formación de las B.I. Es cierto que, aprovechando la ocasión que ofrecía la guerra, los comunistas y los asesores soviéticos, intentaron controlar el gobierno y realizar, sin éxito, una revolución económica y social similar a la efectuada en la URSS. En su camino se encontraron la oposición de los restantes partidos del bando republicano que tenían cada uno su propia idea de la revolución (socialistas y anarquistas) , o que se oponían abiertamente a ella (republicanos de centro).
Se organizaron en 5 brigadas regularizadas como brigadas del ejército republicano, por lo que recibieron su numeración correspondiente (110 alemana, 120 italiana, 130 eslava, 140 francobelga y 150 angloparlante) Su jefe era el comandante André Marty, catalán francés. Las Brigadas establecieron su acuartelamiento central en Alicante y posteriormente en Barcelona.
El personal militar soviético actuó como comisarios políticos y como asesores técnicos y oficiales en el ejército republicano y, en general, actuaron de forma separada de las brigadas. En total se calcula el contingente de las B.I. en unos 35.000 hombres de los cuales estuvieron de forma simultanea en la península unos 18.000. Entre ellos había representantes de unos 30 países, especialmente alemanes, franceses, belgas, polacos, húngaros, italianos y algunos estadounidenses, ingleses, canadienses, cubanos y rusos. Murieron en el frente unos 7.500.
Aunque la unidad administrativa fue la brigada, y con tal nombre han pasado a la historia, la unidad básica operativa era el batallón, compuestos por hombres de la misma nacionalidad o lengua y bautizados por los propios componentes con nombres de héroes y hechos de los movimientos obreros o revolucionarios (Garibaldi, Lincoln, Comuna de París).
La firma de los acuerdos de "No Intervención" en la guerra por parte de las potencias occidentales, dificultó el suministro de armas al bando republicano. Por el contrario Franco no tuvo impedimentos para contar con suministros, equipo e incluso tropas de refuerzo de sus aliados Alemania e Italia. Solamente Francia (en contadas ocasiones), México y la URSS, vendieron a la República cantidades importantes de equipos y armas. Se consiguió así reunir los más variados lotes de armas y equipos generalmente excedentes de los almacenes militares: uniformes franceses, ametralladoras y fusiles rusos, guerreras norteamericanas, botas y cascos checos, fusiles mexicanos, granadas polacas, y equipos de diversos países.
Las brigadas no tuvieron nunca un uniforme propio. La vestimenta y equipo utilizado fue de lo más variado, compuesto por una mezcla irregular de prendas militares españolas y extrajeras, material capturada al bando nacional, e incluso numerosas prendas civiles. Como todas las unidades del ejército republicano, las brigadas se vieron obligadas a utilizar una gran variedad de armas, la mayor parte de ellas excedentes de los ejércitos combatientes en la I Guerra Mundial, de diferentes calibres y calidades, lo que dificultaba el aprovisionamiento de munición, complicaba la intendencia y reducía su eficacia en el combate.
Resulta difícil comparar los voluntarios de las B.I. con los soldados, profesionales en su mayoría, enviados en apoyo de Franco. La Legión Condor alemana fue enviada por Hitler respondiendo a la petición expresa de Franco y su actuación se plasmó en un acuerdo formal. El CTV enviado por Mussolini estaba formado por tropas del ejército italiano (división Littorio), milicias paramilitares del partido fascista ("camisas negras"), algunos aventureros y parados reclutados con engaños . Los Viriatos, unos 700 milicianos portugueses, y los "camisas azules" irlandeses de O'Duffy, que lucharon en el bando de Franco, lo hicieron contra el sistema democrático establecido que representaba el gobierno de la República. Difícilmente podrían recibir como institución el homenaje de unos partidos democráticos, aunque el desprendimiento y la disposición al sacrificio por sus ideas de muchos de ellos les hiciera acreedores a ello a título individual.
Acordes con los ideales de la II República conscientes de la que la reforma y la promoción cultural del pueblo es esencial para su progreso los brigadistas cooperan en la labor de fomento cultural, en las campañas de alfabetización estimulados a su vez por la diversidad de las lenguas de sus propias filas que debe intentan unificar. Publican gran cantidad de hojas volantes y periódicos, muchas veces en la propia trinchera, general meten en ediciones bilingues e incluso trilingues, organizan campañas de alfabetización, de idiomas y cursos de formación en materia militar (armamento, táctica , explosivos ), ingeniería e incluso debates políticos, certámenes poéticos y obras de teatro.
En el aparado sanitario destaca la organización de un eficaz sistema de hospitales, compañías de ambulancias, centros sanitarios, hospitales de campaña y retaguardia que permite salvar multitud de vidas, desarrollando técnicas sanitarias novedosas (intervenciones quirúrgicas, transfusiones de sangre, curas de urgencia), que salvarían numerosas vidas y serían aplicadas en la II Guerra Mundial por los servicio sanitarios de los ejércitos combatientes.
Las brigadas tuvieron su bautismo de fuego el 9 de noviembre de 1936, cuatro meses después del inicio de la guerra, en la defensa de Madrid. Participan de forma destacada en casi todas las grandes batallas de la Guerra (Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel, el Ebro), con una eficacia similar a la del resto del ejército republicano. En octubre de 1838 los brigadistas se retiran tras desfilar en Barcelona, siendo despedidos por la multitud. Se estima que unos 600 brigadistas se quedaron, integrados en unidades españolas, combatiendo hasta el fin de la guerra en marzo de 1939.
Su oposición al totalitarismo, de cualquier ideología, lleva a muchos a continuar la lucha durante la II Guerra Mundial junto a republicanos españoles. Así algunos militaron en la resistencia francesa y formaron parte de la II división blindada del ejército francés que libera París en 1944. Otros ingresan en los ejércitos británico y norteamericano, participando en las principales batallas de la guerra. Finalmente algunos procedentes de la Europa del Este, llegan a oponerse a la ocupación soviética de su país tras la Segunda Guerra Mundial, lo mismo que habían resistido la ocupación alemana.
La intelectualidad del mundo Occidental apoyó de forma decisiva al bando republicano y elogió la actuación de las B.I.. Buena muestra de ello es la presencia en España de intelectuales de la talla de Gustav Regler (brigadista), Hemigway, Orwell, Bernardos, Malroux, Koestler, y Maritain, quienes, en frase de la revista TIME, serían el hall of fame de la literatura contemporanea.
Bibliografía:
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